El estudio de posgrados

Así como es una interrogante constante en la sociedad, principalmente entre los jóvenes, si es realmente importante, necesario y trascendente estudiar una carrera universitaria, la pregunta se mantiene cuando se trata de estudios posteriores al nivel universitario.

La pregunta entonces es: ¿ofrecen verdaderos beneficios los posgrados?

La clave y la recomendación básica que se debe hacer antes de responder esta pregunta es la misma que se hace con las carreras universitarias: es importante que la persona elija un programa que resulte de su interés, pues el estudio de cualquier nivel posterior a la universidad debe nacer de la vocación del sujeto, su pasión por el conocimiento y el saber, por encima de otros intereses, como los monetarios y los salariales.

Sin embargo, lo cierto es que se pueden tener diversos motivos para realizar estudios de posgrado, entre los que se encuentran la posibilidad de ampliar el conocimiento y las habilidades en un campo específico, la especialización en un área de conocimiento muy particular, la complementación del conocimiento que se adquiere en una licenciatura o ingeniería o, uno de los motivos más comunes, incrementar de manera considerable las posibilidades de crecer, avanzar y subir en la pirámide de jerarquía y responsabilidad dentro de una empresa.

No obstante, se debe tomar muy en cuenta, sobre todo cuando se tiene en mente este último objetivo, que el vínculo entre un título de maestría o doctorado y el crecimiento económico y laboral no necesariamente es estrecho y mucho menos automático, pues como muchos analistas y estudiosos del tema lo han asegurado, hay diversos factores en el entorno y el ambiente laboral y empresarial que influyen bastante en los procesos de crecimiento de los profesionales y no siempre el resultado es positivo, pues la realidad laboral es mucho más compleja y exigente de lo que algunos creen, por lo que un título, o varios, no son siempre suficientes.

Los posgrados son una excelente opción para los profesionales cuando desean perfeccionar, ampliar o especializar su conocimiento, siempre y cuando el interesado tenga la convicción, el tiempo y los recursos necesarios para ello y que la institución educativa ofrezca las mejores condiciones, con la mejor calidad tanto en académicos como en servicios y planes de estudios.

Las maestrías y los doctorados son una excelente opción por los beneficios que puede llegar a ofrecer a quien cursa alguno de estos niveles o ambos, beneficios que van más allá de lo académico, lo profesional y lo laboral.

En primer lugar, una maestría o doctorado ofrecen un gran desarrollo intelectual y cultural, pues debido a las actividades que se deben realizar en este nivel, que son muy diferentes a los procesos de aprendizaje que se utilizan a nivel básico y profesional, el sujeto tiene la posibilidad de desarrollar una gran capacidad de pensamiento crítico, capacidad de análisis y síntesis y un alto nivel de conciencia.

Esto se debe a que en un nivel postuniversitario, el manejo de la información y los procesos para el aprendizaje son casi completamente prácticos y están enfocados en la aplicación del conocimiento, a diferencia de lo que sucede en la universidad, donde los procesos son casi por completo teóricos.

Esta misma cualidad de los posgrados conlleva al segundo beneficio: el desarrollo de capacidades de investigación, uso y búsqueda de herramientas y recursos profesionales. Debido a la naturaleza de las actividades que se deben realizar a nivel posgrado, el individuo se ve obligado a investigar y a hacer uso de todo tipo de recursos académicos, que incluye la búsqueda en bibliotecas físicas y digitales, el uso de software especializado, equipos y herramientas informáticas e incluso la interacción con personas y en entornos antes desconocidos, lo que ofrece un desarrollo personal, social y cultural mayor.

Estos dos beneficios están muy ligados, pues el primero tiene implicaciones en el segundo y viceversa. Además, al mismo tiempo, es posible vincular estos dos beneficios con otro más: el trabajo en equipo.

Muchos de los programas de maestría y doctorado, a pesar de ser evaluados y realizados de manera individual, implican y exigen el trabajo en equipo, la interacción con los compañeros y las relaciones profesionales con colegas de la misma profesión e incluso la colaboración transdisciplinaria, o sea la colaboración con profesionales de otras áreas. Todo esto también es de gran ayuda para el desarrollo de habilidades de debate, argumentación, liderazgo e incluso habilidades sociales.

Estos beneficios están muy enfocados al ámbito personal e intelectual, pero no son los únicos, pues a nivel social también existen grandes ventajas que ofrecen los posgrados, entre las que destaca el prestigio.

Ciertamente, el prestigio es una virtud muy relativa, ya que depende del entorno, el campo y el lugar, pues mientras en algunos ámbitos contar con una maestría o un doctorado resulta sumamente ventajoso y admirable, en otros es simplemente un título más, sobre todo cuando se está rodeado de académicos con títulos similares.

Más allá de esto, sin importar el lugar, contar con un título de posgrado ofrece una imagen positiva y profesional, se asocia con una persona dedicada y comprometida, con inteligencia, conocimiento y cultura. Adicional a esto, la especialidad o el campo de estudio correspondiente también ofrece prestigio, dependiendo de la complejidad del área.

Finalmente están los beneficios académicos, profesionales y laborales ya mencionados. Estudiar una maestría o posgrado ofrece un alto grado de especialización, así como la ampliación y perfeccionamiento de los conocimientos y habilidades adquiridas en los niveles anteriores. En el aspecto laboral, si bien no es garantía de crecimiento en una empresa contar con estudios de posgrado, lo cierto es que las posibilidades sí incrementan, en comparación con quien no tiene este nivel académico.

En conclusión, se puede decir, como respuesta a la pregunta inicial, que los posgrados definitivamente ofrecen muchos beneficios a quien los estudia y en diferentes ámbitos: académicos, profesionales, laborales, intelectuales, culturales, sociales y personales.