EXAMEN DE ADMISIÓN: CÓMO CONTROLAR TUS NERVIOS

Un examen de admisión a la universidad puede ser extremadamente estresante. Sin embargo, existen formas de controlar los nervios y salir triunfante de la prueba. Porque queremos que te unas a nuestra plantilla de estudiantes, te damos algunas recomendaciones para que el día deseado trates de minimizar los errores y maximizar tu probabilidad de éxito.

Antes que nada, recuerda que la prueba de admisión es el próximo 15 de julio ¡no se te vaya a pasar la fecha! Entre más pronto sepas los resultados, menos tendrás que estar sintiéndote ansioso por ellos.
Estudia. Aunque no lo creas, recordar ciertos aspectos de la preparatoria sí ayuda, así que si das un breve repaso (estudiar) te sentirás listo y podrás poner tus conocimientos en el papel. No te preocupes por detalles porque es un examen general, pero un previo refrescar la memoria puede ayudarte a obtener mejores resultados. Y como hemos dicho, te sentirás mucho más preparado y seguro al momento.
Llega temprano. Una vez más, el objetivo es que te encuentres relajado para que puedas concentrarte. Si llegas tarde o corriendo al examen, de entrada ya estás acelerado y a tu mente y cuerpo les costará regresar a un estado de serenidad. Mejor, anticípate y llega al menos quince minutos antes de la prueba. Puedes acomodarte, repasar, sacar tus herramientas y calmar tu mente antes. En cambio, si llegas tarde ya estarás condicionado a que iniciaste mal (aunque hayas llegado justo a tiempo para iniciar).
Apaga el celular. Y cuando decimos apagar no nos referimos a “ponerlo en modo silencioso o vibración”. Apágalo definitivamente. Así alejarás la tentación de pensar en utilizarlo. Incluso aunque te escriban o te llamen, no podrás contestar, así que ¿cuál es el caso de tenerlo prendido? Una vez que termines de tu prueba podrás salir y reiniciarlo, llamar o escribir mensajes si es necesario. Dentro del salón no es necesario de ninguna manera.
Prepara tus herramientas. Saca tu lápiz, pluma, borrador, sacapuntas y calculadora. Nosotros en el examen de admisión te estaremos dando también herramientas pero recuerda que hombre prevenido vale por dos, y no está de más llevar tus propios útiles. Además, si has preguntado previamente lo que requerirás ese día (el próximo 15 de julio) ya sabrás qué es exactamente lo que debes llevar.
Respira. La respiración es de suma importancia porque ayuda a tu cerebro a alejar toda presión, y a tu corazón a que se calme. Inhala profundo, mantén el aire dentro de tus pulmones por algunos segundos y deja ir el aire. Repite al menos diez veces. Por supuesto, ya no continúes moviéndote aceleradamente. Si tienes tics nerviosos trata de concentrar toda tu atención a la respiración. Pon tu mente en blanco. Olvida si tus padres te regañaron ese día, si tienes problemas con tu novia o novio, olvida que necesitas obtener algún tipo de beca. Todo lo demás no es importante en ese momento.
Usa ropa holgada y cómoda. No es necesario que llegues totalmente haragán, sino que utilices ropa que te permita moverte con toda libertad, que no te haga sudar (porque entonces te distrae), que te quede bien, de acuerdo a tu cuerpo.
Escucha las instrucciones. Presta atención cuando se den las instrucciones y ponlas en práctica. La mayoría de los aspirantes suelen dejar de lado los consejos y directrices que se dan al principio y suelen cometer errores por ello. Si tienes preguntas, no te quedes con ellas. También durante el examen de admisión, si tienes preguntas, formúlalas a tu apoyo educativo presente.
Da una breve revisión a las preguntas. Y determina el tiempo que requerirás para cada una. Si hay alguna sección que se te dificulte, déjala hasta el final para que no pierdas tiempo en ella y luego no alcances a responder las que tenías certeras.
Cuando no sepas la respuesta a una pregunta, sáltala y regresa después a ella. Esto para no perder tiempo, como hemos dicho previamente. Y si de plano no hallas la respuesta una vez que hayas regresado a la pregunta ¡no la dejes en blanco! La intuición es mucho más poderosa de lo que crees. Usa la lógica y aplica conocimientos generales, si no tienes lo conocimientos específicos.
Da una última revisión al examen. Una vez que hayas terminado, revisa por última ocasión todas tus preguntas para asegurarte de que no has pasado por alto alguna. Tienes la oportunidad también de cambiar tus respuestas si “algo” te dice que lo hagas. La intuición, no la olvides. Además recuerda que no es examen de rapidez pero sí debes mantenerte dentro del tiempo límite.
Sigue las reglas del juego. Si te dicen que ciertas secciones del examen están prohibidas antes de cierto tiempo, no las contestes ni las veas. No hagas trampa. Un examen respondido con honestidad aumenta tu valor como persona.
Espera resultados. No aumentes tu ansiedad contando los días en que obtendrás los resultados. Si no has pasado el examen de admisión, no te preocupes porque hay más fechas para presentar otro examen. Habrás aprendido de tus errores y puedes cambiar tu posible admisión no cometiéndolos otra vez. Si has salido exitoso del examen ¡muchas felicidades!
Te deseamos toda la suerte del mundo y tenemos la confianza de que podrás sabrás controlar tus nervios mientras pongas en acción estos consejos. Te esperamos este próximo 15 de julio. De entrada ¡te felicitamos también porque ya has tomado la mejor decisión de tu vida!